La sangre de Guadalupe que corre

COLUMNA 24 de febrero de 2021 Por RADIO GPS
Por Silvana Melo en SURgentes
guada

Iba corriéndola con un cuchillo enorme, decía el testigo, el testigo que la vio morirse en pleno centro turístico de la joya neuquina, la Villa la Angostura, por esas calles con fondo de montaña la corrió y la corrió y la corrió hasta no tener aliento ella y todos la vieron pasar, los comerciantes, los empleados, los barrenderos, la luna que a las nueve y media era luz, los árboles y la avenida Arrayanes lo vieron pasar pero nadie lo paró, nadie detuvo el cuchillo enorme del tipo que la corría y la corría porque sos mía y no sos de nadie más en un whatsapp afiebrado y ella sentía el cerco que se reducía y veía a la muerte cada día rondándole el despertar y desde el amanecer hasta la noche más profunda lo veía venir y te voy a matar con un cuchillo pero las denuncias no dieron resultado ni las perimetrales y ella iba y decía me va a matar y en la comisaría 28 la escuchaban y el papel paseaba y caminaba lentamente al organismo de  género y después a la fiscalía y lo soplaban de cajón en cajón y la perimetral le prohibía entrar en su casa pero él acechaba en la esquina y en la puerta y en la ventana y esperaba que ella saliera y ya no había perimetral sino el mundo afuera donde tenía habilitación para matarla porque era de él y de nadie más y si lo hubieran dejado la metía en la bolsa de la basura porque si no era de él era basura y él tiene el poder, es el macho y tiene el poder y tiene la fuerza y la corre y la corre y siente que ella desfallece y todos los miran pasar y ven el cuchillo y ni el concejo deliberante ni la policía ni el intendente ni el fiscal ni el juez ni el mismísimo dios lo paran y él, que odia desenfrenadamente porque ella se va aunque es de su propiedad y él la escrituró como el terrateniente de ese cuerpo que se le sublevó pero no puede con ella entonces la va a matar y se lo dijo por whatsapp mil veces y ella lo denunció y lo dijo y lo gritó y lo demandó a los cuatro vientos del sur pero su papel fue de escritorio en escritorio mientras el fiscal jugaba al tetrix y el secretario de la secretaria hablaba por teléfono y el oficial de turno revisaba su perfil de tinder y el papel de ella, su denuncia, su vida en juego, su tragedia sostenida, era apoyo de un termo de acero con un dibujo de Frida Kahlo y ella tiene 21 años apenitas y una nena de poco menos de dos y corre corre corre por la avenida Arrayanes hasta que él la alcanza y la odia y le deja en claro que ya no habrá denuncia ni perimetral ni nada que lo separe de ella porque su vida está en el filo de ese cuchillo que todo el mundo ve y nadie para y nadie paró durante meses, años o quién sabe cuánto tiempo gris de los burócratas que es tiempo rojo de la sangre de Guadalupe que corre por abajo del cordón de la vereda de la avenida Arrayanes y todo el mundo que mira y que no ve sabe que seguirán matando una o dos o más cada 24 horas porque se atrevieron, ellas, al desafío, a la denuncia de la tortura cotidiana, a la perimetral  del capataz de su cuerpo, aun sabiendo que un día la va a matar y corre corre corre hasta que la alcanza.

Y es otra mártir de este tiempo que ya se destejerá y se revertirá y la historia será escrita por otras que conservarán la vida y no serán este hilo de sangre que se derrama en las cunetas de la avenida Arrayanes.

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