Tranquilos pero no relajados

COLUMNA 26 de marzo de 2021 Por RADIO GPS
Opinión / Rodrigo Giménez
Arco de entrada a Rufino

Rufino registró una curva ascendente en los casos de coronavirus en los últimos 10 días que si bien es leve, debe ser un llamado de atención para no relajarnos y cuidarnos lo máximo posible teniendo en cuenta que se vienen los meses de frío, por ende los más críticos sanitariamente hablando.

El piso desde que el virus ingresó a la ciudad fue el 16 de marzo con 12 casos activos y una tendencia hacia la baja que en un escenario optimista proyectaba hacia los cero casos, como ocurrió en localidades de la zona que supieron de momentos críticos en este meses.  Un ejemplo es Santa Isabel que por primera vez en un año logró estar libre de coronavirus esta semana.

El último registro en la ciudad indica que ahora los casos activos son 33.   En la semana que culmina, los casos siempre superaron a los recuperados. 

Como dijimos al principio, es una cifra para no relajarse pero tampoco hay que caer en el pánico que no suma absolutamente nada.  Aunque tampoco en la demagogia, que suele ser muy tentadora.  Hay actividades claramente prescindibles: una persona adolescente/joven puede esperar meses para una fiesta masiva, mientras se avanza -aunque sea a paso lento- en la vacunación y se respetan demás métodos preventivos.  Se nota también un relajamiento generalizado en los protocolos de distancia, barbijos, ingreso de personas en ciertos lugares, etc.

Se percibe cierto egoísmo también.  Uno puede entender el cansancio.  Pero eso no justifica dejar de pensar en el otro: el asunto no es si yo no le tengo miedo a contagiarme, soy joven y no tengo ninguna enfermedad previa.   También existen nuestros familiares, vecinos, comerciantes, los cuales en algunos casos pueden ser de riesgo.

Además, muchas actividades recién hace algún tiempo volvieron a funcionar y quienes las llevan adelante intentan salir adelante tras un año en donde tuvieron que intentar hacer otra cosa, depender de alguna ayuda escasa a nivel estatal o comiéndose los ahorros si tenía la suerte de contar con ellos.

Recién ahora se están vinculando nuevamente centenares de niños y adolescentes en sus escuelas, clubes y otros espacios.  Dejando de lado las polémicas que existen al respecto, ya que no son el quid de la cuestión.

El deporte estuvo sin actividad en la mayoría de los casos desde finales de 2019 y ahora con protocolos muy limitados está en marcha.

Y todavía existe un porcentaje de actividades económicas que están muy lejos de cierta normalidad, por ejemplo quienes se dedican a la organización de eventos o los horarios reducidos para bares.  El turismo está permitido pero ya empiezan las restricciones a ciertos destinos y ha habido un claro descenso en el consumo de dicho servicio, por mencionar algunos.

¿Mis ganas de participar en una fiestita con 200 personas sin el menor cuidado valen más?  Uno no es partidario de volcar toda responsabilidad en la sociedad.  De hecho el Estado también debe analizar que medidas tomar con el fin de "surfear" lo que mejor se pueda la inevitable segunda ola.  

La fase 1 es una utopía: socialmente será rechazada por los mismos que la aplaudían hace un año, no hay "espalda" para soportarla económicamente hablando.  Porque plantear la salud por encima de la economía es una tontería que no hace falta ser nutricionista para refutarla sabiendo que la buena alimentación es condicionante para lo anterior.  Por más voluntad solidaria que exista en la sociedad, es muy factible que el margen para ello se haya reducido enormemente estos meses y muchos que han colaborado allá por abril/mayo 2020 hoy necesiten hasta su último peso para su propia familia. 

Y desde el Estado mucho más que en 2020 tampoco haga.  Por más que algunos oficialistas acríticos se enojen, el IFE terminó siendo de 3333,33 pesos mensuales entre el primero y el tercero.   En todo caso se pueden accionar medidas jurisdiccionales para evitar salidas y entradas innecesarias como también mayor rigurosidad en los permisos.

Uno supone que la idea mayoritaria es avanzar hacia la máxima normalidad posible en el menor tiempo, aunque muchos lo disimulan en sus acciones.  

Como señalé antes, la segunda ola es inevitable.  El desafío es surfearla lo mejor posible.

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