Mega granjas de cerdos: fábrica de pandemias

MEDIO AMBIENTE 09 de noviembre de 2020 Por RADIO GPS
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, confirmó que el Gobierno avanzará con el megaplan para instalar decenas de granjas industriales, pese a todas las objeciones sanitarias, ambientales y sociales. Hoy, lunes 9, la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones saldrá a las calles en todo el país contra la firma del memorándum con China. Habrá decenas de acciones de norte a sur. En Buenos Aires, llevarán el reclamo hasta la Plaza de Mayo, partiendo desde el Obelisco a las 17. Frente a la Casa Rosada de llevará a cabo un festival artístico y una vigilia para rechazar la firma del acuerdo, que no se postergó a fines de agosto tras movilizaciones a nivel nacional. Por Mario Hernández.
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El ministro Kulfas señaló que no le ve “ningún aspecto negativo” al mega plan para instalar decenas de complejos industriales, esencialmente en el norte del país, para exportar 900.000 toneladas de carne porcina a China.

El titular de Desarrollo Productivo ratificó así que Argentina se encamina a la firma del memorándum de entendimiento, el marco diplomático y legal negociado durante meses sin información transparente ni participación popular, entre la Cancillería de Felipe Solá y el ministerio de Agricultura chino.

“Argentina produce carne desde que es un país. No es algo novedoso que el país haga carnes (sic). La discusión debería ser [sobre] los métodos productivos”, afirmó Kulfas, que no pudo mencionar cuál sería la forma de producir carne de cerdo a gran escala con métodos sustentables. Apenas mencionó vagamente que los proyectos en danza “tienen en cuenta varias dimensiones, la ambiental entre ellas”, perdiéndose en generalidades como la conversión del excremento de cerdo en biogás para impulsar “las energías renovables”.

Desde que Cancillería anunciara a través de su web el avance de las negociaciones con China a comienzos de julio, se formó un gran movimiento contra las megagranjas a nivel nacional. Apuntando directamente contra este sector, Kulfas lanzó: “Me pareció una controversia poco conducente. Argentina tiene la capacidad de transformar materias primas como el maíz y la soja en carnes y generar un negocio de exportación importante, lo que le daría al país mejores fundamentos macroeconómicos para evitar los problemas que tenemos de manera recurrente”.

Kulfas se refirió así a lo que la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, surgida al calor de la lucha a nivel nacional, llamó “proyecto cortoplacista” que pone en riesgo “nuestro suelo, aire y agua”. Para el ministro, en cambio, se trata de “una actividad que podría generar mucha inversión de empleo en el interior, y además en el interior del interior”, atrayendo divisas para el pago de la deuda fraudulenta e ilegítima que Macri legó.

Según el anteproyecto “12.000 madres”, alabado por Kulfas, se trata de “la construcción del mayor proyecto porcino de Argentina”, con “granjas de 12.000 madres, planta de acopio y acondicionamiento, planta de prensado de soja, planta de balanceado, generación de biodiésel”, entre otros aspectos. Los requisitos: que los territorios que no se hayan inundado en el último medio siglo, tengan al menos cien hectáreas, en una región con capacidad para sembrar unas 12.000 hectáreas de maíz y otras 5.000 de soja, y puedan proveer un millón y medio de litros de agua por día.

Cuestionamientos 
Este tipo de proyectos son cuestionados en todo el mundo por:

Su potencial pandémico y la generación de virus de origen zoonótico como el covid-19. China misma debió recurrir a tercerizar la producción a causa de la gripe porcina africana por la que sacrificó cientos de millones de cerdos en 2018. También hubo problemas en Italia, México, Chile y otros países.
Generan muy pocos puestos de trabajo (y de mala calidad) y acarrean serios problemas sanitarios, sociales y ambientales por la cantidad de desechos.
Las quieren instalar en zonas en emergencia hídrica, afectando a las comunidades con contaminación de aire, agua y suelo.
Recurren al libreto histórico del extractivismo: prometen ingreso de divisas, más empleo y reactivación en regiones donde abunda la pobreza. A la salida de estos procesos hay más deuda, más ganancias para grupos capitalistas, pero la pobreza no baja.
No hubo estudios de impacto ambiental ni sanitario, no se cumple la legislación vigente. A fines de agosto se postergó la firma del acuerdo y nunca dieron cuenta de los cambios al memorándum que circuló extraoficialmente.
Es un plan que no tiene consenso social (y por esos las protestas virtuales y callejeras). Ante megaproyectos que ponen en peligro las condiciones de vida de la población, la sanidad animal y los bienes naturales, se avanzó sin disponer mecanismos de participación pública.

Un poco de historia
En agosto de 2018 se produjo en China un brote de la peste porcina africana entre los cerdos criados para la fabricación de alimentos. Para detenerlo, debieron sacrificarse entre 180 y 250 millones de chanchos, y esto determinó una disminución del 30% de la producción del sector en el gigante asiático, el país con más consumo de carne porcina del mundo. En octubre del presente año se dio un rebrote.

La rápida propagación del virus entre los animales y la preocupación por una eventual escasez provocaron que el gobierno de Xi Jinping comenzara una búsqueda de nuevos mercados. La Argentina apareció como una de las primeras opciones debido a sus bajos costos de operación: la producción de un kilo de carne de cerdo en el país cuesta 0,80 dólares, frente a dos dólares en China.

El 6 de julio pasado, la Cancillería argentina reconoció la posibilidad de realizar un memorándum de entendimiento con China pero, a partir de ese momento, los detalles del acuerdo estuvieron signados por la confusión y el hermetismo.

La motivación central para impulsar el acuerdo con China es la rápida inyección de dólares que recibiría la Argentina en plena restricción externa. Se estima una inversión de 3.800 millones de dólares para los próximos 4 años, aportada por capitales chinos y nacionales. Un documento elaborado por Cancillería revela que posibilitará “un incremento del stock de madres de 300.000 cabezas en un plazo de cuatro años” y “la creación de 9.500 nuevos puestos de trabajo”.

Sin embargo, la firma del tratado intranquiliza a los pequeños y medianos productores –que constituyen el 96 % del sector–, por el peligro de una híper concentración del rubro. “Sería muy doloroso que las decisiones queden en manos de unos pocos y nuestro destino sea hipotecado”, remarcó la Asociación de Pequeños y Medianos Productores de Porcinos de la Provincia de Buenos Aires (APROPORBA) en un comunicado.

Durante las últimas semanas, el acuerdo bilateral dio varios pasos hacia adelante y su concreción parece inminente. El 29 de octubre, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, firmó un convenio de cooperación con empresas chinas que permitirán la puesta en marcha en la provincia de tres mega factorías. El ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, ratificó una misión empresaria a la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE2020) que tendrá lugar entre el 5 y el 10 de este mes en Shanghai. Al respecto, Solá declaró: “Desde que el presidente Alberto Fernández tomó el gobierno, hay una determinación muy clara de estrechar la colaboración con el Gobierno de la República Popular China con quien mantenemos una misma visión sobre el mundo y que esperamos se dé en todos los planos”.

El principal impulsor privado del memorándum es Biogénesis Bagó, una de las empresas de biotecnología más poderosas de América latina. La periodista especialista en industria alimentaria, Soledad Barruti, advierte que la intervención de compañías como Biogénesis es “un paso más hacia la entrega absoluta al agronegocio”. Y los antecedentes de Solá demuestran una actitud favorable a este tipo de acuerdos: en 1996, como secretario de Agricultura de Carlos Menem, autorizó la siembra de semillas transgénicas en nuestro país, lo que derivó en una vertiginosa concentración de la propiedad y el uso de la tierra.

En las mega factorías, el maltrato a los cerdos es parte del proceso de producción. A cada uno, se le asigna el menor espacio posible con el fin de que engorde rápidamente la mayor cantidad de kilos. Con frecuencia, el estrés causado por el hacinamiento desemboca en el canibalismo entre los animales. “Debido a que estas conductas dañan la carne que se espera vender, les sacan los colmillos y les cortan la cola. Todo sin anestesia”, explica Barruti y opina: “No hay forma de hacer granjas industriales de otra manera, la única es esta”.

La aglomeración, además, tiende a deprimir los sistemas inmunes de los animales. Por eso, son sometidos a aplicaciones de antibióticos y antivirales para prevenir enfermedades. Pero esta práctica genera mutaciones en los microorganismos, los cuales se fortalecen provocando nuevas infecciones. Se trata de un alto riesgo, ya que los virus zoonóticos pueden realizar un salto inter especie hacia los seres humanos: según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), una agencia dependiente del Departamento de Salud de los Estados Unidos, se calcula que tres de cada cuatro enfermedades infecciosas nuevas o emergentes en las personas provienen de animales. Esta situación, junto a los fenómenos migratorios globales, puede desencadenar una veloz propagación de un virus de transmisión zoonótica a gran escala y, así, originar pandemias.

Las megafactorías son las responsables del 15 % del total de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial y de caldos de cultivo que contaminan miles de litros de agua y propician enfermedades en humanos. “Lo que está en juego también es la salud de las comunidades vecinas. No hay que pensar que no hay nada a cambio”, afirma el biólogo, filósofo e investigador del CONICET, Guillermo Folguera.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Jorge Neme, confirmó que al menos dos de las granjas industriales se ubicarán en Santiago del Estero.

Santiago del Estero busca avanzar en la instalación de dos granjas factorías, como se conoció a través de la participación del santiagueño Carlos Silva Neder en una videoconferencia de la liga de vicegobernadores con Luis María Kreckler, embajador argentino en China, encargado de gestionar los detalles del memorándum con el país asiático que se firmaría este mes.

“China necesita gran cantidad de alimentos y eso significa una gran oportunidad para todas las provincias argentinas”, lo resumió el embajador Kreckler.

Silva Neder también quiere sumar a Santiago del Estero al “remate” de territorios para el agro negocio. Asegura que el 21 % de la superficie provincial es apta para el cultivo de soja, con la capacidad de producir de cuatro a cinco toneladas por hectárea. La instalación de dos granjas habilitaría una inversión de 300 millones de dólares.

Ante este anuncio, Greenpeace advirtió que “la situación generará un crecimiento exponencial de la demanda de maíz y soja para alimentar los cerdos, provocando deforestación y desalojos de campesinos”. 

De firmarse el tratado, los especialistas en medio ambiente argumentan que las consecuencias negativas se harían sentir en múltiples dimensiones. Folguera sintetiza la situación: “Hay tres ejes principales: el primero es estar discutiendo algo con riesgo de zoonosis durante una zoonosis; en segundo lugar, avalar un proyecto que consume agua en lugares de sequía; y, por último, instalar un modelo productivo que genera mayor desigualdad social en el actual contexto de degradación social”.

En julio, tras el conocimiento público de algunas cláusulas del acuerdo, se abrió una fuerte discusión que contrapuso la necesidad económica del país con la sustentabilidad ambiental del proyecto. “Cancillería impulsó la propuesta en plena pandemia y, a partir de ahí, empezamos a movilizarnos”, explica Folguera desde las agrupaciones ecologistas.

“Me suena a burla que mientras yo me tengo que quedar en casa para cuidar a la comunidad, traigan chanchos que generan enfermedades”, subraya Folguera. El abogado ambientalista Enrique Viale coincide con él: “No damos más y ellos quieren instalar una fábrica de pandemias como si nada. La gente iba a reaccionar, hasta quien no es ecologista”.

Numerosas figuras del espectáculo se sumaron al rechazo. En octubre, bajo el lema “La muerte no es negocio”, 28 celebridades –entre ellas, Julieta Díaz, Nicolás Pauls, Nacha Guevara, Liz Solari, Fede Bal, Oriana Sabatini, Cande Tinelli, Julián Weich, Nicole Neumann, Catherine Fulop y Luis Novaresio– participaron de un video coproducido por la Unión Vegana Argentina (UVA) y Conciencia Solidaria, donde alertan sobre las consecuencias negativas del proyecto e invitan a firmar la petición “¡Paren el negocio con China para ser sus fabricantes de cerdos y nuevas pandemias!”, publicada en la página Change.org. Hasta ahora, han reunido unas 471.000 firmas.

“Buenísimo ver los bosques en llamas mientras nos quedamos en casa”, dice Celeste Cid sonriendo a cámara. Brenda Mato festeja lo “lindas” de las fiestas por Zoom mientras levanta un vaso lleno de burbujas. Eleonora Wexler, en tanto, luce emocionada cuando dice “Qué bueno que ya no voy a poder visitar más a mi madre”, mientras la pequeña hija de Luciano Cáceres habla de “lo copado” de que su padre no pueda hacer teatro “nunca más”. Laura Azcurra pasó sola su cumpleaños y declara efusivamente: “No sabés lo lindo…”.

Con tono de campaña publicitaria y no sin sarcasmo, la iniciativa de #ModoPandemia, llevada adelante por el equipo de Somos Miles, agrupó a decenas de personalidades de la cultura para representar distintos aspectos de la vida cotidiana alcanzados por las restricciones a causa de la pandemia. Artistas sin trabajo, relaciones por Zoom, encierro, clubes y lugares para espectáculos cerrados, higiene permanente y otros momentos de la vida cotidiana que fueron alterados.

Visitá la web de la campaña #ModoPandemia

Desde agosto, las acciones contra el acuerdo porcino han ido in crescrendo: jornadas nacionales, de norte a sur del país, festivales virtuales como “Primavera en llamas”, protestas en Cancillería y en el Obelisco, más iniciativas gráficas y en redes sociales han sido parte del despliegue. A partir de esta convergencia en octubre se fundó la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, que reúne a organizaciones socio ambientales, anti especistas, partidos de izquierda y personas autoconvocadas que protestaron en Cancillería el martes 3, mientras preparan una gran jornada nacional de protesta el 9/11 para denunciar la emergencia socioambiental y rechazar la firma del memorándum.

Felipe Solá expresó su sorpresa ante la reacción popular: “El tema ha sensibilizado sobre todo a la juventud urbana interesada en las cuestiones ambientales y con una mirada muy urbana sobre cómo se produce en el sector agropecuario”, declaró. Viale opina: “Me sorprendió la sorpresa de los funcionarios ante la oposición a un acuerdo que propone instalar mega factorías de cerdos en medio de una pandemia que tiene origen en un virus zoonótico”.

El reclamo tuvo repercusiones inmediatas: el acuerdo, ideado para firmarse en agosto, fue prorrogado hasta noviembre. Cancillería justificó la postergación con el objetivo de incluir una cláusula ambiental, lo cual reconocía que este aspecto no estaba dentro de las prioridades. “No tengo dudas de que la postergación tuvo que ver con la reacción popular”, afirma Viale.

Los especialistas confían en la fuerza de la presión social. Incluso, hay antecedentes de manifestaciones que han hecho retroceder políticas que descuidan el medioambiente. En su nuevo libro El colapso climático ya llegó, Viale y la socióloga Maristella Svampa relatan “la mayor pueblada socio ambiental de la historia argentina”, acontecida en diciembre del 2019, cuando más de 80.000 personas se movilizaron en Mendoza en defensa del agua y contra la minería metalífera con uso de sustancias tóxicas. Ante el rechazo popular, el gobernador Rodolfo Suárez, de Juntos por el Cambio, debió dar marcha atrás y poner en vigencia nuevamente la Ley 7.222 que había modificado para habilitar la actividad minera. Basándose en este antecedente, Viale es optimista: “Tengo fe, no es fácil. Hay una sociedad mucho más preparada para discutir el acuerdo con China”. 

Antecedentes 
Las experiencias similares en otros países han causado un impacto ambiental muy negativo, por ejemplo, los casos de Albacete en España, Chile y México, donde los informes de salud y contaminación dan resultados preocupantes. Según Folguera, la expansión de la fiebre porcina africana en países europeos como Alemania representa una gran advertencia: “No tengo ninguna duda de que esto significa empezar a jugar con un encendedor al lado de un tanque de nafta. Me impresiona que Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil no pusieran el grito en el cielo con el proyecto argentino. Es muy peligroso regionalmente”.

Esto se explica tal vez porque el país asiático sistemáticamente ha establecido alianzas con varios países latinoamericanos para adquirir recursos alimentarios. La periodista Soledad Barruti sostiene: “En este momento, América Latina es una extensión de China porque ese país no tiene tierra fértil ni aguas de donde pueda sacar todo su pescado”.  El debate, ligado a poderosos intereses geopolíticos, encuentra su eje en el histórico papel de nuestra región como productor de materias primas para las metrópolis. Hay que discutir de una vez los modelos productivos de América latina. “Esa historia de ser exportadores de naturaleza como si estuviese predestinada y no una decisión geopolítica mundial que nos pone en ese lugar”, destaca Viale. Es inevitable pensar en la Argentina como “granero del mundo”, tal cual la representación que los grupos de poder le han atribuido desde fines del siglo XIX.

Si bien la disolución del tratado sería un logro, los especialistas insisten en la necesidad de formular una crítica más profunda. “Nos queda debatir sobre los modelos de producción. Sobre nuestro rol en el mundo. Sobre lo que creemos que es la agricultura. Sobre qué modelo energético y qué relación con los distintos países del planeta tenemos”, enfatiza Viale y concluye: “Nuestra propia riqueza genera nuestra propia pobreza, que es una historia de saqueos y contaminación”.

Datos
La producción global de carne de cerdo se estima para 2020 en 101 millones de toneladas, por debajo de la producción de carne de pollo (136 millones de toneladas) y por encima de la carne vacuna (72 millones). El mercado está dominado por China, principal productor, con casi el 40 % del total, unas 40 millones de toneladas anuales. Le siguen Estados Unidos, Alemania, España, Brasil, Rusia, Vietnam y Canadá.

La producción local se duplicó en los últimos diez años y se producen unas 700.000 toneladas anuales. Así, Argentina está muy por debajo de Alemania (4,9 millones de toneladas), España (4,2), Francia (2,0) y Dinamarca (1,5 millón) con una superficie y disponibilidad de granos más grande.

 El Sr. “Cochino”
El Zar de la Carne Porcina del Mundo conocido mundialmente como «El Carnicero N° 1 de China» (Sr. Cochino), Wan Long, es el Presidente y Director Ejecutivo del Grupo WH, un grupo empresarial que ostenta ser el mayor productor de carne porcina del mundo. La Bayer/Monsanto de la Carne Porcina: http://www.wh-group.com/

El Grupo WH se conocía anteriormente como Shuanghui International, y cambió su nombre en el año 2014. El Grupo WH adquirió en 2013 a Smithfield, con sede en Estados Unidos, el mayor procesador y productor de carne de cerdos del mundo, por la suma de 7.100 millones de dólares.

A sus casi 80 años, el Sr. Cochino tiene bajo su administración 13 factorías que producen 3 millones de toneladas de carne al año aproximadamente y sacrifica más de 22 millones de cerdos por año. Según Forbes el patrimonio de Wan Long asciende a la actualidad a 1.6 billones de dólares.

El Sr. Cochino es un sabedor de los impactos y los riesgos ambientales, sanitarios y zoonóticos que generan sus factorías. Por eso no quiere problemas y aplica un axioma de su praxis empresarial de más de 50 años: «las ganancias se acumulan, los riesgos se diversifican». Por eso, la empresa del Sr. Cochino sólo cría unos 400.000 ejemplares, el resto (el 97 % del total de la producción) provienen de un conglomerado de unidades económicas subsidiarias, compuesto por empresas y proveedores distribuidos en China y distintas partes del mundo. Wan Long, sabe cómo resguardar sus negocios de las cuestiones impositivas, por eso, la sede central de WH Group se encuentra en el paraíso fiscal de las Islas Cayman.

La Peste Africana Porcina (PAP) afectó gravemente a toda la China, desde hace un tiempo atrás, y el Sr. Cochino tuvo mucho que ver con ello. Según un informe de Grain uno de los primeros y más grandes brotes de la PPA en China, fue en el matadero del WH Group en Zhengzhou, en agosto de 2018. Tres meses después del brote, embutidos infectados, producidos por la compañía, seguían decomisándose en aeropuertos internacionales. A principios de abril 2019, las granjas del WH Group en Polonia fueron las primeras infectadas con la PPA, en la parte occidental del país, una de las regiones productoras de cerdo más importantes de Europa. Para millones de criadores de cerdos de Europa y de Asia, la PPA es un desastre del cual no se pueden recuperar. Para el WH Group, ha sido una gran oportunidad para incrementar sus ganancias. Con gran prontitud, el Sr. Cochino realizó un viraje de la empresa hacia la exportación de carne desde sus instalaciones estadounidenses y europeas, para suplir el hueco de abastecimiento procedente de China y sacar ventaja de los precios que se dispararon por las nubes. Y ahora, con miles de pequeños mataderos que han ido a la quiebra durante las pandemias de la PPA y el Covid-19, hay poca competencia que pueda afectar sus ventas.

Con las arcas llenas y los criadores chinos fundidos, el Sr. Cochino salió en búsqueda de otros horizontes en otros países para buscar nuevos proveedores de carne porcina, y seguir acumulando ganancias y continuar diversificando los riesgos pandémicos. En realidad, ello forma parte del fomento de las propias autoridades de la República China en alentar oficialmente a las compañías nacionales de ese país, a que busquen la manera de adquirir recursos agrícolas internacionales, como política de estado. Las externalidades afuera, las ganancias adentro.

A fines del año 2019, el Sr. Cochino comenzó las tratativas para instalar varias factorías del Grupo WH en Argentina. La intermediación con los empresarios locales, vino de la mano de Esteban Turic, Gerente de Biogénesis, un conocido del Grupo WH en los tiempos que éste manejaba los negocios de la filial en Shangai de la mega empresa farmacéutica transnacional, que también participa del negocio porcino, acumulando ganancias extraordinarias y diversificando los riesgos con los antibióticos que comercializa y se le suministran a las poblaciones porcinas hacinadas en las mega granjas, y que después son eliminados por los animales en sus excrementos, para terminar contaminando los cursos de agua (ríos y lagunas).

Turic fue el nexo entre el Grupo WH con empresarios porcinos cordobeses, y de ese modo Córdoba picó en punta, en enero del 2020, con un preacuerdo a nivel empresarial local para la inversión porcina de la empresa del Sr. Cochino, inserto dentro de un esquema de inversiones con un horizonte federal que comprende a otras empresas chinas, y que luego sería encausado por otro que vio el negocio, como Felipe Solá, a través de la Cancillería en el resistido Memorándum de entendimiento entre Argentina y China.

Córdoba es una provincia ideal para la inversión china, principalmente el norte, por la cercanía para recibir el aporte de proteínas vegetales como alimento animal, lo que representa más abaratamiento de costos. La provincia mediterránea cuenta con casi 3 millones y 4,5 millones de hectáreas sembradas de maíz y soja, respectivamente, según los datos oficiales del 2018/2019 ministerio de Agricultura de la Nación.

El Sr. Cochino y su mega empresa WH Group no necesitan en realidad del Memorándum para garantizar sus inversiones en Argentina ni tampoco es inevitable la autorización del Estado chino, por el propio peso económico de la megaempresa china y principalmente porque el Sr. Cochino es un miembro importante dentro del Partido Comunista Chino.

Fue Luis Picat, un productor porcino importante e intendente de Jesús María, quien le llevó en persona al Gobernador Schiaretti, junto al gerente de Biogénesis, y un representante del Wh Group y de otras empresas chinas, la propuesta de inversión porcina en la provincia de Córdoba. El gobernador dio el ok sin dudar. Entre los lugares, ya alistados, donde el Sr. Cochino – y las otras empresas chinas – podrían instalar una o más de sus megagranjas, se encuentran las localidades de Colonia Caroya, Marcos Juárez, Monte Buey, Jesús María y Candelaria Sud. Se trata de localidades que se relacionan con los lugares que cuentan con establecimientos porcinos de la familia de grandes empresarios de la Cámara porcina argentina (AAPP – Asociación Argentina de Productores Porcinos ), también estaría el de Luis Picat, en los cuales Wan Long –principalmente– invertiría entre 100 y 150 millones de dólares en cada uno para transformarlos en mega factorías.

Es así como Córdoba, es la primera provincia que ya está preparada para el desembarco de la megaempresa WH Group del Sr. Cochino y también de otras empresas chinas (que sí deben aguardar la firma del memorándum).

Todo fue anunciado en el mes de Enero de 2020, casi como un vocero de prensa, por Luis Picat en su cuenta de Twitter, con desparpajo y una honestidad brutal inconmensurable. Textual: «Argentina se puede convertir en un lugar estratégico para la producción de cerdos chinos, donde diversificarían el riesgo sanitario. De eso se avanzó, y se descubrió que hay 5 grandes productores interesados en invertir en nuestro país». En otras palabras, Picat considera que Argentina (Córdoba más precisamente) es un lugar estratégico para que los empresarios porcinos chinos diversifiquen los riesgos sanitarios de sus mega granjas, es decir, las pestes porcinas como la PAP que hizo estragos en China y virus pandémicos como el COVID-19. Increíblemente el desequilibrio argumental de Picat cuenta con el aval de la gobernación. Después agregó: «Una de las primeras dónde invertir es Córdoba, ya que esta magnitud trasciende la provincia y debería ser nacional. Esto hay que compartirlo con varias provincias. El norte de Córdoba tiene mucho potencial, pero en general todo tiene potencial. El modelo de China es que crezcan quienes hoy ya están existentes, con la infraestructura y el conocimiento del negocio es más fácil». 

Capitanich también dio luz verde a las granjas porcinas en el Chaco 
Mientras intentan distraer a la opinión pública con la contemplación de la cláusula ambiental y una firma del Memorándun en marzo 2021, la estrategia de las autoridades nacionales es ir delegando las responsabilidades políticas en las provincias, para que a través de sus gobernadores/as y también intendentes/as vayan suscribiendo los acuerdos y las asociaciones comerciales de los inversores chinos con los productores locales. Chaco dio el puntapié inicial.

La semana pasada, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, anunció que ya firmó un convenio con la empresa de capitales chino-argentinos Feng Tian Food. Según explicaron desde la provincia, “el proyecto consiste en el desarrollo de tres complejos con cinco granjas de 2.400 madres cada una, un frigorífico exportador, una planta de biodiesel, un biodigestor con generación de energía y una planta de alimentos balanceados”. La información oficial detalla que la inversión total sería de 129 millones de dólares y permitiría la generación de 360 empleos en cada complejo, que se emplazarían al noreste de la provincia, otro en el centro y el tercero en el sudoeste. De todas formas, es un anuncio que está todavía lejos de la concreción. Ahora comenzaría la etapa de la búsqueda de socios locales y de China, y de financiamiento.

En Buenos Aires, el alerta inicial comprende además la probable instalación de un Lazareto para recibir 3.000 chanchas madres de China, en la zona de Ezeiza. Igualmente el alerta debe comprender a la Ciudad de Buenos Aires, en el actual vetusto y precario Lazareto Capital, paso obligado de ejemplares porcinos o material genético del extranjero.

“No al acuerdo porcino, ni en noviembre ni nunca”
En este marco, se lanzó el rechazo al acuerdo porcino con un formulario de la Campaña en rechazo al acuerdo porcino y el trigo transgénico – Provincia de Buenos Aires, a la que también cualquiera puede sumarse a las asambleas y coordinar y multiplicar acciones para impedir la aprobación del acuerdo.

Formulario https://docs.google.com/…/1FAIpQLSc63QnKnOLlQl…/viewform

Impulsan la campaña: Multisectorial contra el agronegocio, La 41 (Manada ecofeminista la tierra que nos parió – Las floras libertarias – Suteba Marcos Paz – Ecofeministas SAG – SUBVERSIÓN – independientes) / Naturaleza de Derechos/ Asamblea de vecinxs y trabajadorxs de Exaltación de la Cruz / Asociación de familias productoras de la cuenca del Río Luján / Red de plantas saludables por el Buen Vivir / Ecofeministas SAG / Vecinxs autoconvocadxs contra el incinerador de Marcos Paz / Red Ecosocialista – MST / MUTO / Tribuna Ambiental – PO / Ambiente en Lucha – IS / Defensorías de género, zona oeste / Patrimonio Natural / XR Cuenca Río Luján / XR GBA Oeste / La Multicolor en SUTEBA San Antonio de Areco – Exaltación de la Cruz – Mercedes – Luján

Nació la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones 
El rechazo al megaplan porcino que prepara el Gobierno en gestiones con China fue el origen para la coordinación de organizaciones sociales, ambientales, movimientos, colectivos, agrupaciones anti especistas, partidos de izquierda y autoconvocados, que suman su fuerza a nivel nacional y exigen Basta de falsas soluciones, en referencia a las políticas oficiales para la “reconstrucción argentina” que implican la entrega, el saqueo y la destrucción para el ambiente, así como el ajuste sobre las condiciones de vida de la población.

“Estamos en emergencia socioambiental, por eso el lunes 9/11 daremos comienzo a una serie de acciones para pronunciarnos en contra del modelo extractivista”, anticipan a través de las redes sociales, con protestas “que tendrán lugar en distintos puntos estratégicos de todo el territorio”.

Desde fines de agosto, cuando tuvo lugar la primera jornada de lucha ambiental a nivel nacional, viene creciendo el repudio al memorándum de entendimiento que Cancillería negocia con el Gobierno de China desde marzo y que no sería sometido a ninguna instancia de participación pública ni contó con la intervención del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ni del de Salud pese a las numerosas objeciones en materia ambiental y sanitaria a emprendimientos de este tipo.

El heterogéneo espacio involucra a organizaciones como XR Argentina, Conciencia Solidaria, FIT Unidad, Alianza por el Clima, Proyecto Timón Verde, Multisectorial Humedales, Arte por el Agua, Nuevo MAS, entre muchas otras de todo el país. Al reclamo contra las megagranjas le suman demandas específicas contra el extractivismo en los territorios.

“No queremos ser el matadero del mundo ni la cuna de nuevas pandemias. Ni profundizar el modelo que proponen el Consejo Agroindustrial Argentino y el Gobierno de industrialización animal, transgénicos, agrotóxicos, pueblos fumigados, desigualdad y pobreza para pagar deuda externa”, declaran. En efecto, el megaplan porcino, para instalar decenas de mega factorías en el norte y sur del país para la producción de carne de cerdo con destino a China, es emprendido por el Gobierno con la excusa de atraer divisas para cumplir con el pago a los especuladores y organismos financieros internacionales. Lo repiten Felipe Solá, Alberto Fernández y hasta Juan Cabandié a quien quiera oírlos. Esta semana se sumaron los gobernadores, que avanzaron en tratativas y hasta en la firma de convenios con empresas chinas sin necesidad de memorándum, como Jorge Capitanich en Chaco.

La Coordinadora BFS explica su creación en el marco de una “situación de colapso social, climático y ecológico, y de emergencias sanitaria, alimentaria y económica”. El espacio dice basta de agro negocio, quemas, mega minería, fracking e inversión en combustibles fósiles, de decidir a espaldas del pueblo y de represión a los que luchan. “Basta de poner en riesgo nuestro suelo, aire y agua con todo tipo de proyectos cortoplacistas”, denuncian.

La declaración unitaria apunta “a un cambio en el modelo de producción de alimentos hacia uno justo, sano, soberano, agroecológico y sostenible. Decimos sí a una transición urgente hacia energías renovables. Decimos sí a una urgente Ley de humedales y suspensión de los desmontes. Decimos sí a la participación ciudadana efectiva en la toma de decisiones”, a la vez que reivindican el derecho a la resistencia frente a la injusticia.

Este lunes 9 la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones salió a las calles en todo el país contra la firma del memorándum con China. Habrá decenas de acciones de norte a sur.

En Buenos Aires, llevaron el reclamo hasta la Plaza de Mayo, partiendo desde el Obelisco a las 17:00. Frente a la Casa Rosada de llevaron a cabo un festival artístico y una vigilia para rechazar la firma del acuerdo, que debió postergarse a fines de agosto tras movilizaciones a nivel nacional.

Fuentes: La tinta, La Izquierda Diario, Resumen Latinoamericano, Naturaleza de Derechos.

 

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